MER DE GLACE

Fue mi primera vez en un glaciar y creedme si os digo que me fui con un sentimiento confuso, una mezcla de asombro e impotencia.

Mer de Glace

El paseo hasta la Mer de Glace (Mar de Hielo) es una delicia. Un tren cremallera rojo y antiguo nos lleva entre bosques, viaductos y túneles en un recorrido maravilloso de unos 5 kilómetros desde Chamonix hasta Montenvers, un enclave situado a 1.913 metros de altitud desde el que divisar un paisaje grandioso.

El paisaje que vemos nada más bajar del tren ya te deja boquiabierto. Esta lengua de hielo tiene un desnivel de 2500 metros, y un espesor de entre 200 y 400 metros. Es el glaciar más grande de Francia y el tercero de los Alpes con 7 km de longitud y 40 km de extensión. Pero el inmenso surco que recorre el glaciar como consecuencia del deshielo te paraliza y te hace reflexionar al instante. Desde la estación, un teleférico nos bajará unos cuantos metros hasta iniciar otro descenso a través de 580 escalones. Así que lo mejor es armarse de paciencia porque lo que se baja, después se sube. Permitidme aquí una opinión sobre las formas de hacer ese recorrido por la estructura de pasarelas y escaleras. No es un trayecto apto para todos los públicos. De entrada para las personas con vértigo y, después, para niños demasiado pequeños y perros. Aquel día vi de todo: mujeres con tacones, perros en brazos de sus dueños y niños a hombros de sus padres. Después, cada uno es libre de hacer lo que quiera.

A medida que bajamos, se pueden ver distintos carteles que indican los metros que ha ido ganando el deshielo en los dos últimos siglos. Y es que el glaciar ha perdido un promedio de 3 y 4 metros cada año desde mediados del siglo XIX y la velocidad se va incrementando año tras año. Solo pensar que en 1850 la lengua del glaciar tenía 2 kilómetros más que ahora y era visible incluso desde Chamonix, se nos ponen los pelos de punta.

Nuestro objetivo, una vez que llegamos abajo, es ver la Grotte de la Mer de Glace o Cueva de Hielo. Un espacio que se va modificando año tras año a medida que el deshielo hace de las suyas.

El recorrido por el interior de la cueva no deja de ser curioso. Además de ver cómo se ha ido excavando el hielo para dar forma al trayecto, se pueden observar diferentes objetos esculpidos en el mismo hielo como una barra de bar, un oso de gran tamaño, una especie de trono, ventanas en las que hacerse alguna foto o una chimenea.

Una vez hecho el recorrido toca volver por el mismo camino, es decir, subiendo los 580 escalones y coger de nuevo el pequeño teleférico que nos devolverá a la estación de Montenvers.

Os espero en la siguiente ruta.¡Gracias por estar ahí!

RUTA DE LA MANGÁ

Desconocido pero lleno de encanto. Así es este trozo de la sierra de Candelario que aún conserva los colores del otoño aunque estemos a mediados de diciembre.

La Ruta de la Mangá es un tramo circular de 9.3 kilómetros que se puede hacer en plan familiar de forma muy sencilla. Aunque la distancia a la Cascada de la Mangá es de 2 kilómetros, alargamos el recorrido siete kilómetros más para disfrutar del bosque y sus encantos.

Cartel junto al camping

Dejamos el coche junto al camping Cinco Castaños, en la carretera que sube a la plataforma de Candelario. Desde allí partimos por una senda plenamente otoñal y acompañados por robles, castaños y una sierra a lo lejos que todavía guarda los colores típicos de la época.

A veces se hace complicado el camino por lo encharcado que se encuentra después de tantos días de la bendita lluvia. Es tal la cantidad de agua caída, que el sendero se convierte en un riachuelo continuo que hay que sortear para evitar mojarse. Los aficionados a la micología tienen aquí un paraíso porque, a poco que te fijes, son muchas las variedades de setas que vemos a nuestro paso.

Cruzamos por varios prados con vacas que pacen plácidamente y que te hacen pensar por un momento que te encuentras en Asturias…

La aparición de la Cascada de la Mangá llega muy pronto, en apenas dos kilómetros. El agua corre como si no hubiera un mañana y el espectáculo visual y auditivo está garantizado. Conviene acercarse, sentarse en una de las piedras de la orilla, observar… y escuchar.

Hecha la desconexión, retomamos la ruta con dirección al Embalse de Navamuño. Hago aquí un paréntesis para aquellas personas que se conforman con ir a la cascada y volver, en total 4 kilómetros, una mini ruta pensada quizás para familias con niños pequeños, en cuyo caso lo recomiendo cien por cien.

Para los que prefieren seguir caminando otros 7 kilómetros, deberán coger una desviación a la derecha según nos encontramos con un cartel que anuncia La Dehesa, un aula en la naturaleza que dejaremos a la izquierda.

Este tramo será por carretera y cuesta arriba unos 700 metros, hasta llegar al cartel que nos anuncia el Pantano de Navamuño.

Otra parada obligatoria que nos hará desviarnos para contemplar la construcción y almacenamiento de este embalse que abastece de agua a las Sierras de Francia, de Béjar y alguna zona de Hervás. Su construcción se terminó en 1989 y pertenece a la Confederación Hidrográfica del Tajo, estando actualmente al 64 por ciento de su capacidad.

A partir de este lugar caminaremos por un sendero pedregoso y cuesta abajo hasta enlazar de nuevo con el suelo de tierra y hojas que nos ha acompañado casi toda la ruta. Y permitidme que os sugiera hacer una nueva parada, que bien podría servir para comer, en Puente Nueva, un lugar idílico donde aprovechar para hacer algunas fotografías y, si fuera verano, darse unos buenos chapuzones.

A partir de aquí el camino comienza a subir de nuevo, entre muros de piedra envuelta en musgo y robles a lo largo del camino. Poco a poco empezaremos a divisar la carretera que nos llevará hasta Candelario, concretamente junto a las piscinas del municipio.

En nuestro caso, y como dejamos el coche en el camping Cinco Castaños, veremos a la derecha un cartel en el que leemos ruta Vetona. Es el inicio de un camino estrecho y una subida bastante empinada de unos 200 metros hasta el lugar donde iniciamos nuestra ruta.

Este es el track de Wikiloc por si te apetece hacer la ruta siguiendo mis pasos:

Y, como remate final, el Reel que subo a mi perfil de Instagram:

¡Gracias por estar y hasta la próxima!

VALLEJERA- LA HOYA- NAVACARROS

Tener a tiro de piedra la Sierra de Béjar siempre es una garantía. Por eso, improvisar una excursión no cuesta nada y el éxito está asegurado, sobre todo si tenemos en cuenta que es otoño y los bosques están en pleno apogeo de color.

Se trata de una ruta circular de apenas 8 kilómetros que atraviesa los municipios de Vallejera de Ríofrío, La Hoya y Navacarros , que son los tres pueblos situados a mayor altitud de la provincia. Dejamos el coche en el aparcamiento lavadero de Vallejera, junto a una fuente, y nos encaminamos hacia la salida norte del pueblo para tomar el sendero que nos llevará hasta La Hoya.

Aparcamiento lavadero de Vallejera

La vereda es muy sencilla y llana, rodeada de robles y castaños que nos acompañarán toda la ruta con vistas a la Sierra de Béjar. El suelo cubierto por las hojas contrasta con el verde del musgo que cubre los muros del camino, haciendo del recorrido un paseo mágico. Hay tramos en los que la vereda se estrecha, incluso está cubierta por un riachuelo (nacimiento del arroyo Gascón) producto de las últimas lluvias, lo que nos hace sortear el agua, excepto a Coquer, el golden que de nuevo nos acompaña en esta ruta- y que no duda en bañarse en cualquier charco, río o poza- junto a su amigo inseparable, Edu, con quienes compartimos la penúltima ruta por Hervás.

Apenas nos cruzamos con gente, me atrevería a decir que tan solo con un par de ciclistas que eligieron esa ruta para dar pedales, algo que se agradece después de las últimas veces un tanto multitudinarias.

Alcanzamos La Hoya y cruzamos por mitad del pueblo en dirección a Navacarros, donde decidimos hacer la parada correspondiente para comer. Lo hacemos junto a la Iglesia del Santo Cristo del Humilladero y bajo el sol, un descanso que agradecemos a pesar de que el camino no es en absoluto duro, pero ese sol de invierno es una maravilla que hay que aprovechar.

Desde La Hoya emprendemos el último tramo de la ruta que nos devolverá a Vallejera de RioFrío.

Un gran descubrimiento que espero os sirva de inspiración.

¡Hasta la próxima!

Os dejo el track de Wikiloc por si os animáis a hacerla:

Y, por último, el vídeo resumen que subo a mi perfil de Instagram:

LA CHORRERA DE HERVÁS

Extremadura siempre es un buen plan. Y más, con lo cerca que está de Salamanca. En apenas una hora de coche nos ponemos en Hervás, nuestro destino de un sábado de noviembre con sol y apenas frío.

Hervás desde la ruta a la chorrera

La de hoy es una ruta distinta por la compañía. Vamos con algunos de los componentes de Diario Senderista, un grupo de humanos que caminan por los montes en compañía de sus mejores amigos, sus perros.

Coincidimos con ellos el pasado verano en El Collao de Garcibuey, uno de esos lugares a los que volver siempre que estás por la Sierra de Francia. Al frente del grupo está Eduardo Cid, compañero periodista al que hacía décadas que no veía. Os contamos “nuestra historia” en el podcast, no queráis saberlo todo tan pronto…

Y de aquel encuentro surgió la posibilidad de compartir algunas de nuestras rutas. Esta ha sido la primera, pero no será la última, os lo aseguro.

Antonio, Alain, Cristina, Antonio y yo junto a Coquer, Mori y Yupi.

La Chorrera de Hervás es una ruta sencilla, diría incluso que familiar. Apenas cuatro kilómetros de ida y otros tantos de vuelta que transcurren por una senda tranquila y con algunos tramos de subida, no demasiado pronunciados. Dejamos el coche en el aparcamiento de la presa del Horcajo e iniciamos la marcha por un tramo asfaltado hasta que se junta con el camino de tierra impregnado ya por las caídas del otoño.

Aparcamiento

Robles, castaños y algunos frutales nos acompañan en un camino que tiene mucho que ver con la central hidroeléctrica que se construyó a finales del s. XIX para surtir de electricidad a las fábricas textiles de la comarca. Da gusto caminar junto al canal en un paseo sombrío y muy tranquilo, a no ser por los constantes grupos de senderistas que se cruzan.

Llegamos hasta La Casa de la Luz, ahora en desuso, y que incluye un cartel explicativo en el que leemos que Hervás cuenta con electricidad desde las navidades de 1895 gracias a una central de vapor que se encontraba en las proximidades de la localidad.

La subida nos lleva hasta el Mirador, un lugar en el que hacer una pausa, descansar y respirar tras el esfuerzo y observar el paisaje que tenemos frente a nosotros: Hervás a lo lejos y en mitad del Valle.

Desde el Mirador

Nos cruzamos con muchos senderistas durante el camino. Muchos de ellos, acompañados por sus perros, por lo que la conversación fluye casi sin buscarla. En el podcast podrás comprobarlo.

Alcanzamos nuestro objetivo al divisar la Chorrera espectacular con esa caída de 15 metros y que tiene un gran número de espectadores dispuestos a fotografiarla.

Tras hacer una pausa para comer junto a la Chorrera, iniciamos el camino de vuelta, pero hacemos una desviación para asomarnos a las Charcas Verdes, un espacio más tranquilo y rodeado de castaños en el que un baño en pleno verano debe saber a gloria.

Pero antes de finalizar, paramos de nuevo en el Mirador para hacer un vuelo con el dron y tener una panorámica espectacular del valle:


Os dejo el track de Wikiloc por si os animáis a hacer la ruta:

Ya sabes que en algunas rutas grabo un podcast. En esta ocasión, aprovecho la compañía de Eduardo Cid, antiguo compañero de radio, para recordar nuestros inicios profesionales además de recoger los sonidos de este lugar y algunos de los senderistas que nos cruzamos por el camino. El resultado, aquí lo tienes:

SENDEROS. Episodio 8

Y para finalizar, el vídeo resumen de la ruta que suelo incluir en mi perfil de Instagram:

DESFILADERO DE LOS HOCINOS

Viajo a las Merindades, al norte de Burgos. Serán cuatro días para disfrutar de esta comarca que tiene como vecinas a Cantabria y Vizcaya. Es otoño y la zona promete.

Vistas desde el Puente del Aire

Para realizar la ruta del Desfiladero de los Hocinos, partimos de Valdenoceda, nuestra casa durante estos días. Aparcamos el coche en el Puente del Aire desde donde parte el sendero junto al río Ebro.

Se trata de una ruta sencilla de 7 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta y apta para todos los públicos que se integra en los Caminos Naturales del Ebro (GR 99). El rumor del agua nos acompañará durante todo el trayecto por una senda plagada de hojas caídas de los robles, chopos, acebos, hayas, helechos o bojs que bordean el camino. También se podrán ver águilas culebreras o reales, buitres (que merodeaban a nuestra llegada), alimoches y búhos reales.

Conviene detenerse de vez en cuando simplemente a contemplar cómo baja el agua del Ebro o admirar el entorno, encajado por las paredes del desfiladero, unas rocas de gran tamaño que no dejan a nadie indiferente.

Una de las partes más curiosas de la ruta es la que está formada por plataformas de hierro que sobrevuelan la orilla del río. Es la única manera de poder continuar el trayecto, aunque es fácil de pasarlas, incluidos los que padezcan de vértigo ya que son totalmente seguras.

El paseo se hace muy agradable y sin dificultad y hay momentos en los que atravesamos verdes praderas con ganado en un entorno realmente idílico donde tampoco faltan algunos ejemplares de setas, propias de la época.

Nuestro objetivo final es el Monasterio de Santa María de Rioseco , un lugar que sorprende nada más llegar a él. El monasterio fue habitado por monjes de la Orden del Císter y, aunque ha estado abandonado y en ruinas a lo largo del siglo XX, tiene una bonita historia detrás protagonizada por una plataforma ciudadana llamada Salvemos Rioseco. Junto con el párroco de Rioseco, Juan Miguel Gutiérrez Pulgar, han llevado a cabo actividades de rehabilitación sin las cuales el monasterio habría terminado por desaparecer.

En definitiva, una ruta llena de encantos que no solo tienen que ver con el paisaje recorrido, sino también con siglos de historia que se recuperan gracias a la voluntad y el compromiso.

Si os animáis a visitar la zona podéis alojaros en un gran número de casas rurales , todas preciosas y con un estilo montañés único que ha hecho de las Merindades, un lugar de retorno para aquellos que en su día emigraron al País Vasco y se disponen a cumplir una nueva etapa en sus vidas.

Os dejo, como siempre, el track de la ruta en Wikiloc:

Gracias de nuevo por estar ahí. ¡Hasta la próxima!

BATALLA DE FUENTES DE OÑORO

En 1811, la villa fronteriza de Fuentes de Oñoro entró de lleno en la historia.

Septiembre no es la mejor época para conocer la villa y alrededores. La sequía ha hecho estragos, las charcas están vacías y el campo amarillea, pero hoy queremos dar un paseo por Fuentes de Oñoro para conocer los lugares estratégicos en los que tuvo lugar una cruenta batalla que enfrentó a británicos y franceses en la Guerra de la Independencia.

Monolito conmemorativo

“En memoria de las tropas anglo luso germano españolas que en la batalla del 5 de mayo de 1811 al mando de Lord Wellington derrotaron a las francesas de Massena. Fuentes de Oñoro a 28 – 6 – 1986”

Conviene repasar la historia de Fuentes de Oñoro antes de adentrarnos en la batalla. Os recomiendo que entréis en la web del Ayuntamiento donde lo explican muy bien.

La ruta que hacemos es sencilla y se centra en el casco antiguo de la villa, aunque es cierto que la ampliamos después al acercarnos hasta el pueblo portugués de Poço Belho, a cinco kilómetros de Fuentes de Oñoro. Aparcamos el coche junto a la Iglesia de la Asunción de María y en esa pequeña plaza vemos el monolito que recuerda los caídos de ambos bandos. La Batalla de Fuentes de Oñoro tuvo lugar entre los días 3 y 5 de mayo de 1811, en plena Guerra de la Independencia. Se enfrentaron ingleses contra franceses, o lo que es lo mismo, el General Wellington contra el Mariscal Massena.

La historia describe los hechos como un episodio muy cruento en el que ambos ejércitos sufrieron centenares de víctimas. Incluso dicen que la sangre corría formando regatos por las calles ya que no existían sumideros. La batalla culminó con la victoria de los ingleses, lo que puso en un aprieto a Massena frente a Napoleón, mientras que la figura de Lord Wellington se hizo más grande. Lo curioso es que ambos contendientes se adjudicaron la victoria y así en el Arco de Triunfo de París los franceses dejaron constancia de ello y los ingleses pusieron el nombre de Fuentes de Oñoro a una calle londinense. Además, en el año 1971 emitieron un billete de 5 libras dedicado a Wellington y a la batalla, que estuvo en curso legal hasta el año 1991.

Partimos de la iglesia y nos dirigimos hacia la Cruz de Santa Bárbara, un alto desde el que se divisa todo el pueblo. De camino nos encontramos a Silverio Pérez, vecino del pueblo que atiende en esos momentos a sus cabras, y nos habla de las recreaciones que se celebran cada cierto tiempo para recordar la batalla. Tenéis su testimonio en el podcast de Senderos. Muy divertido, por cierto.

Otro de los puntos a destacar es La Torre, un mirador desde el que se divisa el camino por el que avanzaron los franceses antes de iniciar la batalla, además de ver la Cruz de Santa Bárbara, justo enfrente. El lugar está presidio por una construcción de piedra con forma circular y cuyo uso desconozco. Bien podría haber servido de refugio a pastores, por ejemplo.

Nuestro último objetivo es la Ermita humilladero de El Santo Cristo. Cuidada (al menos por fuera), sencilla y con la peculiaridad de tener junto a ella una pequeña plaza de toros. No hay que olvidar la tradición ganadera y taurina de esta zona de la provincia.

La Ermita al fondo

Dejadme que en esta ocasión, y por ser una ruta especial que se sale de las habituales que suelo hacer, de las gracias a Raúl Bellido, Guía de Turismo Napoleónico y conocido como El Primer Edecán, que ha contextualizado la batalla y me lo ha contado en el podcast. Os enlazo el episodio para que lo escuchéis:

Aunque al salir del pueblo seguimos hasta la localidad portuguesa de Poço Belho no lo relato en el podcast, pero sí podéis seguir el track en mi perfil de Wikiloc. Raúl Bellido menciona esta pequeña localidad portuguesa por ser parte del recorrido que hicieron los franceses en su ataque a las tropas inglesas. Nos lleva hasta allí un largo camino de tierra entre grandes encinares.

Track de Wikiloc

Y, por último, os dejo con el reel que subí a Instagram. Ha sido una ruta distinta a las que hago habitualmente pero, en cualquier caso, espero que la hayas disfrutado.

Gracias por estar.

FRAGAS DO EUME

Es agosto. La peor época del año, en mi opinión, para llevar a cabo cualquier viaje o ruta, como es el caso. Pero una vez asumido el riesgo, vamos allá.

Las Fragas do Eume está considerado el mejor bosque atlántico de toda Europa. Casi nada. Helechos, castaños, abedules, eucaliptos o robles inundan este lugar lleno de magia y que transcurre junto al río Eume. El nombre Fragas se refiere precisamente a eso, un bosque denso y plagado de todos estos ejemplares.

De todas las rutas posibles, elegimos una corta porque el tiempo del que disponemos no es el que quisiéramos. Nos decidimos por hacer la Senda da Ventureira de 6.5 kilómetros.

Senda da Ventureira

Siendo la época que es, el acceso al Parque está controlado y tenemos que dejar el coche en el aparcamiento que hay junto al Centro de Interpretación. Desde allí, sale cada hora un autobús (gratuito) que tras recorrer siete kilómetros nos deja junto al Puente Maria Cristina para iniciar la ruta. Es cierto que la mayoría de la gente que vino con nosotros en el autobús, optó por ir directamente al Monasterio de Caaveiro, que es el punto final de esta ruta, pero nosotros cogimos el sentido contrario. Nos adentramos por la vereda que va junto al Eume rodeada de altos ejemplares de castaños, abedules y helechos. Es un paseo más que agradecido porque no hace excesivo calor, es sombrío y no hay demasiado “tráfico”.

A medida que avanzamos comenzamos a cruzarnos con más gente, casi todos grupos reducidos. Como el caso de una pareja, Danny y Nina, de Suiza y Austria respectivamente, con los que me paré a charlar y grabarles para el podcast. Encantadores. Más adelante empezamos a divisar una hilera de senderistas que vemos venir de frente y con los que también hablé. Eran casi treinta y venían de la mano de una agencia de viajes llamada Arawak y desde toda España. Conseguí hablar, además, con el guía escoba que cerraba el grupo, Hugo Piñeiro. Lo podéis escuchar en el podcast dando todo tipo de explicaciones.

Había hambre porque se acercaba la hora de comer y no teníamos plan, es decir, no llevábamos los bocatas habituales porque nuestra intención de entrada era volver en el bus y comer en Pontedeume. Error. Bueno, más bien, cambio de planes. Cuando divisábamos el Monasterio de Caaveiro solo pensábamos en tomar algo que nos calmara la sed. Y cuál fue nuestra sorpresa cuando divisamos una terraza llena de gente comiendo y bebiendo como si estuvieran en el paraíso. Porque eso fue lo que nos pareció realmente. Un oasis en pleno desierto. ¿Quién nos iba a decir que en plena caminata íbamos a encontrar una taberna tan bien atendida, con gente tan amable y con una comida tan espectacular? Nadie. Allí sirven dos tipos de bocadillos y ya. ¿Para qué más? Las explicaciones me las dio Martín, el cocinero que no paraba de cortar pan, hacer tortillas y freir carne como si no hubiera un mañana y que podéis escuchar también en el podcast. La Taberna de Caaveiro está atendida por miembros de la misma familia y solo tengo buenas palabras para todos ellos.

Eso sí, antes de comer y mientras nos preparaban los bocatas, fuimos a ver el Monasterio. Y aquí, merece la pena detenernos. El Monasterio de Caaveiro data del año 934 y en él se refugiaron monjes anacoretas para llevar una vida contemplativa y dedicada a la oración. Y, aunque algunas de las edificaciones del Monasterio ya desaparecieron, las labores de rehabilitación que se han llevado a cabo en los últimos años han dado un resultado espectacular. La integración de los materiales-hierro, madera y piedra- con los restos originales han formado un conjunto arquitectónico que invita a recorrerlo con pausa y contemplación, tal y como era la vida allí en sus orígenes. Algunas salas se han rehabilitado para acoger documentos relevantes o a modo expositivo y, aunque nosotros hicimos la visita por nuestra cuenta, convendría contar con un guía que explique la historia con todo tipo de detalles.

La vuelta fue bajo la improvisación y, lo que en principio iba a ser una caminata de siete kilómetros, se transformó en otro paseo en autobús. Y, qué queréis que os diga, después de la comida fantástica en aquel escenario, no se me ocurría otra manera mejor de terminar la ruta.

En definitiva, un paseo maravilloso a pesar del gentío, que convendría repetir en pleno otoño.

Y aquí puedes escuchar el podcast que grabé durante la ruta y las conversaciones que mantuve con la pareja de senderistas, el guía local y el cocinero de la taberna, a quienes les agradezco infinito su participación.

También puedes ver el track de Wikiloc e, incluso, seguir mi cuenta para estar al tanto de las rutas.

Track de Wikiloc

Y, como siempre, el resumen que subo a mi perfil de Instagram:

GRACIAS por estar ahí y ¡hasta la próxima!

MADROÑAL- CEPEDA

Ha sido nuestra primera ruta sin Jazz, nuestro Yorkshire que, desde hacía diez años, nos acompañaba a todas partes. A todas. De ahí que le hayamos dedicado este camino entre Madroñal y Cepeda en el que su espíritu ha ido a nuestro lado.

JAZZ

Estamos en pleno corazón de la Sierra de Francia. Se trata de una ruta circular de 8,8 kilómetros bien señalizada, sencilla y para realizar por niños y adultos. La mejor época para hacerla es el otoño, debido a que se trata de un sendero micológico y la variedad de hongos es espectacular. Además, podemos ver a lo largo del camino carteles con las explicaciones convenientes sobre cada una de las especies del lugar.

Iniciamos la ruta desde Madroñal, por un paisaje plagado de huertos con frutales donde predominan los cerezos y las viñas. Junto a algunas de estas huertas vemos pozos convenientemente vallados para impedir posibles caídas. Es triste, pero la maleza inunda algunas de las huertas, sobre todo las más alejadas del pueblo, lo que nos indica el abandono que sufren desde hace tiempo.

Pinos, castaños, robles, escobas, jaras y, por supuesto un maravilloso bosque de madroños nos esperan a lo largo del camino.

La primavera está en todo su esplendor y se nota, no solo en lo verde de la vegetación, sino en el cantar continuo de pájaros y revoloteo de mariposas que, no sé si milagrosamente, han vuelto a los campos.

Así llegamos a Cepeda, catalogado como uno de los Pueblos Mágicos de España. Recorremos sus calles con las construcciones típicas de la Sierra de Francia, donde abunda el entramado de madera en las fachadas. Nos dirigimos hacia la salida del pueblo y pasamos por la Fuente del Castañar, de estructura abovedada y que sirvió en su día como lavadero de ropa. Cuento más detalles en el podcast 🙂

La mayor parte de la ruta transcurre por una pista de tierra y es sombría, sobre todo cuando nos sumergimos en el bosque de madroños que, como cuento en el podcast, da la impresión de que nos vaya a salir detrás de un helecho el bandido Fendetestas.

Llegamos hasta el Puente de la Dehesa que atraviesa el arroyo de San Pedro del Coso. Se trata de una construcción de piedra, del siglo XVI sobre la que se apoya un roble centenario. Es un roble albar, una especie poco común en esta zona por ser de clima atlántico que, además, ha crecido junto a una de las paredes del puente a modo de contrafuerte, lo que ha ayudado a la conservación del mismo.

El paseo por el bosque se hace de lo más agradable debido a la sombra que nos dan los madroños, robles y castaños. Es un tramo sencillo que nos llevará hasta las huertas próximas a Madroñal. Las más cercanas al pueblo están cuidadas, pero no ocurre lo mismo con las más alejadas, donde la maleza ha crecido a su aire dejando bien claro que están abandonadas. Aquí ponemos el punto y final a este recorrido sencillo que os cuento en formato podcast y que os invito a escuchar como si fuéramos juntos caminando.

Si te apetece seguir el track de Wikiloc o, incluso, suscribirte a mi canal, aquí lo tienes:

Y como despedida, el reel que subo a mi Instagram:

SENDEROS, el podcast

Que cada cosa tiene su momento lo tengo claro desde hace ya bastante tiempo. Por eso es ahora, y no antes, cuando me lanzo con algo que me ronda la cabeza con más intensidad .

Hace algunos años ya quise hacer una serie de podcast, con el campo como protagonista, que no se logró. Pero ahora sí. Ahora es el momento de producir en formato podcast las rutas de senderismo, que publico en mi web desde hace tres meses. Lo que estás leyendo en este momento es la presentación de SENDEROS, un podcast narrado a pie de ruta, es decir, en tiempo real. Podrás escuchar no solo el trazado del camino y sus características, sino a senderistas que se crucen conmigo, gentes de los pueblos por los que pase o incluso animales que tengan algo que decir.

Si me sigues por Instagram, ya sabrás que en los stories cuento distintos momentos de cada ruta. Y, si estás suscrito a mi web, estarás al tanto de cada entrada que publico con información de la ruta, fotos, track de Wikiloc y vídeo resumen en formato de reel. Por eso ahora haré lo mismo pero, además, con audio. Cuántas veces me he cruzado con personas, ya sea en la ruta o en algún pueblo, con las que he compartido conversación y me he quedado con ganas de grabarles. Pues ahora tendrán su lugar en este podcast y formarán parte de cada ruta.

Podrás escucharlo en esta web y en plataformas como Ivoox, Spotify y Google Podcast.

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Soy periodista freelance y no cuento con el apoyo de grandes grupos mediáticos.Por eso me gustaría que compartieras el podcast con aquellas personas aficionadas al senderismo o que, por otra razón, pudieran estar interesadas en su escucha. Es importante que, si te gusta el contenido, lo compartas o me dejes algún comentario. Es la manera de que el podcast pueda crecer. Además, recuerda que puedes suscribirte aquí en mi web o en cualquiera de las plataformas de podcast para recibir el episodio nada más publicarlo.

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EPISODIOS PUBLICADOS

La Chorrera de Hervás SENDEROS

La de hoy es una ruta distinta por la compañía. Vamos con algunos de los componentes de Diario Senderista, un grupo de humanos que caminan por los montes en compañía de sus mejores amigos, sus perros.
  1. La Chorrera de Hervás
  2. Batalla de Fuentes de Oñoro
  3. Fragas do Eume
  4. Ruta de los Acantilados
  5. Mont Salève (Francia)

¡Gracias por estar!