Encuentro online “Acuérdate de viajar, acuérdate de vivir”

Un mal día de viaje vale más que un buen día de oficina. Esta frase de David Flecha refleja, sin lugar a dudas, su espíritu aventurero. El deportista leonés, habitual colaborador desde hace algún tiempo en ACALANDA, está empeñado en que vivamos sus viajes a través de sus textos, imágenes y vídeos. Reportajes que nos animan a abandonar nuestra rutina y vivir mil y una aventuras recorriendo kilómetros sin parar.

Parte del resultado del viaje que llevó a David a recorrer durante diez meses el continente americano, está reflejado en el libro “América fotografiada”, publicado por Editorial Amarante

Acuérdate de viajar, acuérdate de vivir”-nombre con el que bautizó su experiencia- vuelve a nosotros a través de un encuentro online que ha reunido a David Flecha con algunos amigos que le acompañaron desde la distancia en su viaje. El evento, que tuve el gusto de presentar, contó así con Álex Takeda, fisioterapeuta y deportista; Eva de Paz, artista viajera y Mauricio Cárdenas, psicólogo y entrenador de judo en Colombia que fue decisivo para que David pisara durante su viaje el país sudamericano.

Álex Takeda

“Acuérdate de viajar, acuérdate de vivir”

Salamanca nos reúne después de varios meses conectados por las redes sociales. Conocer a David Flecha, tras su aventura por el continente americano, verle por primera vez y desvirtualizarnos, añade a nuestro encuentro un estímulo que lo hace más atractivo.

Acaba de llegar desde Alaska, destino final de un viaje que comenzó en Ushuaia (Argentina) allá por 2017 y que, tras alguna interrupción por el camino, le llevó durante casi 10 meses a recorrer el continente americano bajo el proyecto “Acuérdate de viajar”.

David Flecha en Ushuaia, inicio del viaje

David confiesa que siempre fue un poco loco y, tras estar casi dos años trabajando en Medellín, Colombia, como entrenador de la selección nacional de judo, sintió la necesidad de romper con la rutina y emprender este viaje.

Nunca ha sido tan fácil viajar e ir al otro lado del mundo, buscar vuelos baratos, alojamiento o hacer auto stop, me cuenta. Cada día conoces a gente diferente, nuevas aventuras que hacen del viaje un estilo de vida muy atractivo. “Me quedo con la hospitalidad de gente desconocida que te abre sus casas y te ofrece lo que tiene”. Esa es la diferencia con nuestra estructura social más cerrada, añade. Por eso, reconoce que esta experiencia le puede convertir en alguien más solidario y hospitalario.

David Flecha a su paso por Iquitos, en Perú

Me quedo con la hospitalidad de gente desconocida

A lo largo de su aventura ha dado de comer a ganado, ha sido cocinero, recolector de manzanas, leñador, chófer o jardinero. Cualquier trabajo era bienvenido. Y es que la actitud de David ha sido fundamental a la hora de afrontar un viaje así. Por eso, la energía y la tranquilidad que transmite le han servido en países, a priori peligrosos, como Colombia o México donde no tuvo ningún problema. “Iniciar una conversación con desconocidos es más fácil así”.

Pero en diez meses de viaje, hay momentos duros en los que tu mente flojea y te replanteas qué haces al otro lado del mundo, aunque al final prevalece el objetivo marcado desde el principio y la constancia. Por eso, viajar es una lección continua.

Puedes escuchar la historia de su viaje en el podcast que grabamos a su paso por Salamanca:

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David Flecha y Elena Martín en la Plaza de Anaya de Salamanca