Agosto ya no es lo que era

Estamos en agosto, lo sé. Un mes en el que, según la tradición, no pasaba nada. Las empresas estaban a medio gas, la mitad del país de vacaciones y cualquier asunto por menor que fuera, quedaba relegado hasta que empezara la temporada, es decir, el nuevo curso. Os suena, ¿verdad?

Pero este año, por si no teníamos suficiente con la pandemia y sus consecuencias, agosto ha decidido no quedarse quieto. Atrás quedaron las noticias de posados veraniegos o las de las comidas y bebidas preferidas por los españoles para sofocar el calor…¿Os acordáis? Si me apuráis, hasta puede que las eche de menos.

No tenemos más que leer los digitales, escuchar la radio o ver los informativos para darnos cuenta que nada es como antes. Que esto se nos ha complicado y que nadie sabe nada, como dirían Andreu Buenafuente y Berto Romero.

Por eso, en solidaridad con este agosto raro, he decidido poner en marcha una nueva aventura junto a mi amiga Esther Vicente. Un proyecto maravilloso que nos ha vuelto a unir a pesar de la distancia y del que os contaremos más en pocos días.

Esther Vicente

Esther y yo nos conocimos en la Cadena SER hace demasiados años y desde entonces “nos tiramos a la piscina” en cuanto podemos. La complicidad en lo personal y laboral ha hecho posible este reencuentro que, si soy sincera, llevaba buscando desde hace algunos años.

Al final, todo llega, querida.