VILLAR DE CORNEJA

Celebramos el Día de la Madre y del Trabajo con una ruta sencilla en un día espléndido con sol y buena temperatura. Elegimos Villar de Corneja, una pequeña localidad de la provincia de Ávila y perteneciente al partido judicial de Piedrahíta, que tiene un precioso paseo junto al río.

Río Corneja

Dejamos el coche a la entrada del pueblo, en la Plaza de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, inaugurada en 2016 y cuya placa podemos leer en un monolito. Un vecino del pueblo con el que nos cruzamos, Félix Hernández, nos recomienda entusiasmado la ruta que vamos a hacer y nos asegura que veremos un puente romano, molinos, norias y una presa. Allá vamos.

El camino es de tierra, muy sencillo y transcurre entre encinas y carrascos. Una vez que llevas unos cuantos metros, veremos una bifurcación. Elegimos el camino de la derecha. Así llegamos hasta el primer molino. Varias construcciones ocupan el terreno que en su día llevó a cabo labores molineras, pero es una lástima que se encuentre abandonado, como todos los que después vimos a lo largo del camino.En una de las casas vemos una placa con una inscripción: “Aquí nació y vivió Cristina Martín Hernández, molinera de la máquina de fuego. Su pensamiento nunca se fue de este lugar y ahora su alma le acompaña desde el 25-12-2020. Siempre la recordaremos con amor y admiración. Y nuestras manos volverán a encontrarse”

Solemos hacer rutas tranquilas y no demasiado saturadas de gente, pero para sorpresa nuestra y como anécdota, os diré que en este molino me encontré con El Gran Wyoming y Arturo Vals que estaban en la zona intentando desconectar de su día a día. Lástima que se cruzaran conmigo- que procuro hablar con todo aquel que se cruza en el camino- y quisiera someterles a un tercer grado… De momento, os dejo con el testimonio gráfico.

El río Corneja está precioso y es una gozada caminar a su lado. Baja con buena corriente y sobre la superficie afloran ranúnculos de agua que veremos en todo el trayecto. Son esas florecillas blancas que inundan la superficie y son todo un espectáculo.

Llevamos algo más de cuatro kilómetros y buscamos una sombra para comer a gusto. Lo hacemos bajo unos álamos y chopos mirando el río y sentados en un muro de granito. Se trata de una noria. Estamos rodeados de estas construcciones y, solo a simple vista, contamos cinco. Son cilíndricas y a ellas se accede por una cuesta por la que subía la mula o el burro para hacer su trabajo dando vueltas y servir de riego a las huertas que estaban en la zona, hoy ya abandonadas.

Tras reponer fuerzas, iniciamos el regreso. Ponemos rumbo al Hocino, otro punto de interés en la ruta. No tiene pérdida porque está señalizado con hitos. El Hocino es un lugar curioso donde el río desaparece bajo las piedras a lo largo de unos cien metros. La causa de esta formación geológica puede deberse a un terremoto ocurrido hace unos millones de años que pudo haber provocado el desprendimiento de rocas que se habrían depositado en el fondo del valle, dejando huecos a través de los que se colaría el río, según leemos en el cartel colocado por el Club Berrocaminos.

Nuestro último objetivo es el Puente Romano conocido como el Puente de la Fonseca. El río baja con fuerza y es un gusto para la vista y el oído. Dicen que por este puente pasó, en su camino al Monasterio de Yuste, el rey Carlos V. Su estructura es tan simple como resistente ya que se apoya sobre una gran piedra de granito en forma de bola.

Y tras la visita al puente, toca regresar a por el coche. Os dejo el track de Wikiloc por si os interesa y si queréis suscribiros a mi perfil.

Y desde hoy tendrás las rutas también en formato podcast. Aquí podrás escuchar el primer episodio:

Os dejo como siempre con el vídeo que subo a mi Instagram:

¡Hasta la próxima!

LOS SANTOS- PARQUE DE GRANITO-SENDA DE LA MADERA

A punto de finalizar la Semana Santa volví a hacer una ruta sencilla y cercana a Salamanca. Se trata de un trazado circular de poco más de siete kilómetros, apto para toda la familia y que conviene hacer en otoño. Ahora os cuento por qué.

Castaños centenarios

Dejamos el coche aparcado junto al tanatorio de Los Santos, a la salida del pueblo. Es curioso, pero muchas rutas parten de los cementerios precisamente por encontrarse en las afueras. En esta parte de Los Santos están, a pocos metros de distancia, el colegio público, la residencia de mayores , el tanatorio y el cementerio, como un pasar de la vida.

Iniciamos la ruta por la carretera de asfalto que veis en la foto superior durante un rato hasta que, a mano derecha, ya empezamos a ver los castaños. El primer tramo transcurre entre decenas de estos árboles tan inmensos como maravillosos. Es el Sendero de la Madera, un pequeño paseo entre enormes troncos de castaños muy antiguos, unos huecos, otros formados por cientos de ramas y la mayoría con formas espectaculares.

Estamos a principios de la primavera y no se perciben brotes verdes en ninguna de sus ramas y el suelo todavía es una alfombra de hojas secas. Por eso os decía que este bosque hay que verlo en pleno otoño, el espectáculo está garantizado. Además de tener una gran envergadura, algunos están huecos por dentro, incluso permiten que te metas en ellos para contemplar su inmensidad. Ahora, como vayas con la intención de abrazar alguno, misión imposible. Tendrás que conformarte con algún que otro roble flaco que vemos junto a los castaños.

Es un paseo más que agradable que nos permite descubrir, no sin asombro, peonias silvestres a punto de abrirse y mostrar sus flores maravillosas, unas de mis favoritas. También encontramos algunas pequeñas esculturas de madera y hierro formando ramos de flores, por ejemplo.

Seguir la ruta no tiene pérdida porque está señalizada con pequeños postes de madera.

Abandonamos el bosque de castaños para caminar rumbo al Parque Temático de Granito, no sin antes pasar cerca de la antigua mina de wolframio cuya actividad es inexistente desde hace algunos años. Todavía se ven letreros que advierten de las voladuras que se llevaban a cabo en la zona, cuando la mina estaba a pleno rendimiento. No pudimos ver las huellas que, sobre el terreno, hizo la mina por estar demasiado lejos, pero es posible verlo desde otro punto distinto al que estábamos.

Continua la senda en un recorrido sin apenas sombras. Es preferible hacer esta ruta cuando el calor no aprieta , a no ser que no te importen las altas temperaturas o vayas bien provisto de agua.

Nos dirigimos hacia el pueblo bajo el repiqueo de las campanas de la iglesia que llaman a sus feligreses durante cerca de media hora. Extrañados por las campanadas tan largas, llegamos a la conclusión de que es Domingo de Resurrección, de ahí la insistencia. Antes de llegar, dejamos Los Santos a un lado y tomamos un camino de tierra que nos dirige hacia el Parque Temático del Granito. Grandes bloques a nuestro paso nos dejan claro que en esta tierra van sobrados de este material y lo utilizan para todo tipo de construcciones. Luego lo veréis en casi todas las casas del pueblo.

Sorprende el lugar. Esos bloques inmensos formando figuras geométricas en un gran círculo te invitan a quedarte en silencio buscando alguna explicación. Y para sorpresa, la de encontrarme a una joven austriaca que llegó al lugar, se puso cómoda, extendió una tela en el suelo y empezó a doblarse y a realizar flexiones y ejercicios de todo tipo. Hablé con ella, Alena se llamaba. Me contó que estaba allí con “su familia” de Alicante pasando unos días de vacaciones. Le inspiraba el lugar y su idea era volver al amanecer, sentarse en medio del círculo y cargarse de energía proveniente de las piedras. Espero que lo hiciera.

Es una lástima que no encontráramos los paneles explicativos que había bajo una tenada contando la historia de la cantería, la construcción de las calzadas romanas y la moderna industria de extracción del granito, con una pequeña colección de herramientas. La tenada estaba, pero vacía.

Finalizamos con un café de sobremesa en Los Santos. A esas horas el pueblo estaba vacío pero se puede ver la construcción de sus casas impregnadas de granito.

Es una ruta entretenida y, además, cercana a Salamanca. Creo que puede ser una buena opción para esos días en los que no tienes un plan previsto e improvisas.

Os dejo el track de la ruta en Wikiloc:

Track de la ruta

Y, como despedida, el vídeo resumen de mi perfil en Instagram:

¡Hasta la próxima!

TORRE DEL GERRO

Hablar de la Torre del Gerro o del Cherro (Denia) como ruta no es exacto, pero quiero incluirla aquí por el valor sentimental y porque forma parte de mis rutinas cada vez que estoy en Denia, mi lugar en el Mediterráneo.

Esta torre vigía, que sirvió como defensa en el siglo XVI para prevenir los ataques constantes de los piratas berberiscos, está situada al final de Les Rotes. Tiene 13.5 metros de altura y forma circular con dos cuerpos superpuestos a los que se puede acceder, no sin cierta dificultad. Su nombre se debe a la forma de jarrón, bastante evidente por otro lado.

Torre del Gerro

Para llegar hasta ella puedes ir andando, es la mejor opción, o en coche hasta unos 300 metros antes. La carretera de acceso es bastante empinada y atraviesa toda la urbanización que se halla en esa montaña, hasta llegar por la calle Vía Láctea a un camino sin salida.

El que yo hago es un paseo corto- de unos 45 minutos- hasta llegar a la Torre y suelo hacerlo por las mañanas a primerísima hora cuando está amaneciendo. No hay mayor espectáculo en ese momento que el sol sobre el mar inundándolo todo. Aunque tampoco conviene despreciar los atardeceres con una mezcla de naranjas y amarillos que impiden quitar la vista hasta ver desaparecer el sol.

Si puedes quedarte un buen rato bajo la torre observando el horizonte, mejor. Incluso puede que coincidas con alguien que también lo tiene en sus hábitos o apareció allí por casualidad y te puedas echar una buena charla. Me ha ocurrido varias veces. En una de ellas, apareció un hombre de edad avanzada que llegaba algo angustiado, incluso desencajado. Nos preguntó si habíamos escuchado una especie de aullidos a lo lejos. Al decirle que no, se quedó algo más tranquilo pero quería hablar, decirnos algo. Y empezó a contarnos por qué había subido a la torre. Su motivo era un desahogo, un grito de rabia y tristeza por un perro. Los aullidos que tendríamos que haber escuchado, según él, era suyos. Él era quien aullaba en señal de duelo por el perro de su hijo que había sido sacrificado el día antes. ¿Extraño? ¿Un tipo raro? A mi no me lo pareció, más bien todo lo contrario. La conversación derivó por otros caminos y nos tuvo media hora distraídos hablando de lo divino y lo humano.

Viendo estas imágenes ya podréis suponer por qué subir hasta la Torre forma parte de mis rutinas cada vez que vuelvo por allí. Los ojos se pierden mirando lejos cuando, en los días claros, por ejemplo, se ven Ibiza y Formentera. Si vas hacia la parte trasera de la torre, verás el Montgó, tan majestuoso como siempre y con el que tengo una cita pendiente para mostraros una ruta hasta su cima. Pero eso será más adelante.

De momento os dejo con estas vistas.

¡Hasta la próxima!

SENDEROS, el podcast

Que cada cosa tiene su momento lo tengo claro desde hace ya bastante tiempo. Por eso es ahora, y no antes, cuando me lanzo con algo que me ronda la cabeza con más intensidad .

Hace algunos años ya quise hacer una serie de podcast, con el campo como protagonista, que no se logró. Pero ahora sí. Ahora es el momento de producir en formato podcast las rutas de senderismo, que publico en mi web desde hace tres meses. Lo que estás leyendo en este momento es la presentación de SENDEROS, un podcast narrado a pie de ruta, es decir, en tiempo real. Podrás escuchar no solo el trazado del camino y sus características, sino a senderistas que se crucen conmigo, gentes de los pueblos por los que pase o incluso animales que tengan algo que decir.

Si me sigues por Instagram, ya sabrás que en los stories cuento distintos momentos de cada ruta. Y, si estás suscrito a mi web, estarás al tanto de cada entrada que publico con información de la ruta, fotos, track de Wikiloc y vídeo resumen en formato de reel. Por eso ahora haré lo mismo pero, además, con audio. Cuántas veces me he cruzado con personas, ya sea en la ruta o en algún pueblo, con las que he compartido conversación y me he quedado con ganas de grabarles. Pues ahora tendrán su lugar en este podcast y formarán parte de cada ruta.

Será un podcast de carácter quincenal y podrás escucharlo en esta web y en plataformas como Ivoox, Spotify, Google Podcast y Apple Podcast.

Suscríbete a SENDEROS

Soy periodista freelance y no cuento con el apoyo de grandes grupos mediáticos.Por eso me gustaría que compartieras el podcast con aquellas personas aficionadas al senderismo o que, por otra razón, pudieran estar interesadas en su escucha. Es importante que, si te gusta el contenido, lo compartas o me dejes algún comentario. Es la manera de que el podcast pueda crecer. Además, recuerda que puedes suscribirte aquí en mi web o en cualquiera de las plataformas de podcast para recibir el episodio nada más publicarlo.

Pincha para suscribirte

Mañana estreno el primer episodio. Ojalá os guste.

¡Gracias por estar!

PEÑA CARBONERA

Era el día después de San Blas, fiesta que se celebra en Mogarraz por todo lo alto con una procesión de bodega en bodega al ritmo de gaita y tamboril, cuando decidimos subir a la Peña Carbonera.

Permitidme aquí hacer un inciso sobre la celebración de San Blas, a quien se rinde homenaje el primer fin de semana de febrero. Merece la pena vivir esta fiesta, que organiza la Asociación Virgen de las Nieves, y que empieza a primeras horas del sábado recibiendo a los tamborileros que amenizarán toda la jornada. Cerca del mediodía, se procesiona al santo por las calles del pueblo-tras la celebración de la misa-y se termina en la Plaza Mayor del pueblo degustando el tradicional limón serrano. Lo mejor de esta fiesta, en mi opinión, viene después con otro tipo de procesión y que consiste en ir de bodega en bodega, comiendo y bebiendo como si no hubiera un mañana y bailando al ritmo de gaita y tamboril. Siempre llevamos el acompañamiento de una charanga que anima lo que no está escrito, pero se turna con los músicos tradicionales y sus charradas. Una conjunción perfecta. Conviene apuntar que lo que se come y bebe durante la procesión, corre por cuenta de cada bodeguero. Siempre me causó impresión tanta generosidad.

Ahora ya, continuo con la ruta a la Peña Carbonera.

La ruta parte del Portillo (1.242m) en La Alberca. Iniciamos la caminata hacia la Peña del Huevo (1.414m), primera parada obligatoria, aunque no podemos subir a ella debido a la niebla que ha humedecido la piedra y la ha convertido en una pista de patinaje. El trazado hasta allí es un camino forestal con matorrales y pinares que nos acompañan todo el camino. Merece la pena pararse y disfrutar de las vistas, que no defraudan.

La Peña de Francia o la Mesa del Francés se distinguen perfectamente.

Seguimos el camino hasta alcanzar nuestro objetivo, la Peña Carbonera (1.505m) donde nos espera un espectáculo de nubes absolutamente maravilloso. Momento de respirar y alucinar con esas vistas imprevisibles debido al mar de nubes que tenemos delante de nosotros.

La Peña Carbonera cuenta con un puesto de vigilancia contra incendios y es el mejor lugar para descansar e incluso comer admirando el paisaje.

Una vez renovados los sentidos, emprendemos el descenso por el mismo camino, un total de 10 kilómetros que no resultan cansados y te dejan como nueva.

Esta ruta la hemos hecho en otras ocasiones, pero en ninguna de ellas pudimos ver el espectáculo de nubes y la Peña del Huevo estaba en perfectas condiciones para ser subida.

Os dejo con el resumen que subí a mi Instagram.

¡Hasta la próxima!

MONTE PINDO

Playas inmensas de arena blanca, mareas que van y vienen y un paisaje espectacular, próximo a la Costa de la Muerte, es lo que nos encontramos en esta parte del Concello de Carnota.

La ruta que os traigo hoy la hicimos el verano de 2021. Un entorno maravilloso que merece la pena recorrer tranquilamente y disfrutarlo al máximo haciendo honor al lema más comercial de la terra #GaliciaCalidade.

La subida al Monte Pindo (627m.) conviene hacerla con ciertas precauciones. Es un tramo largo de unos 14 kilómetros en los que no deben faltar agua, palos de trecking y un buen calzado, por supuesto. Aunque en distintos tramos de la subida nos adelantaron varios corredores de montaña, como quien va de paseo, conviene subir el monte con cierta dosis de paciencia y tranquilidad. Incluso también se puede comer en el camino, cosa que hicimos nosotros aunque ya de bajada.

Merendero al inicio del camino

El Monte Pindo es un lugar mágico y rodeado de leyendas que tienen que ver con tradiciones celtas, como esas maravillosas piedras verticales que te acompañan como si fueran tu sombra. Luego os cuento la historia.

El recorrido tiene vistas preciosas desde el principio ya que caminas junto al mar. A medida que coges altura conviene hacer pausas para respirar toda esa energía procedente del Atlántico y contemplar esa maravilla. La senda es estrecha en muchos tramos pero está marcada y no tiene pérdida. Es de una gran riqueza vegetal (más de 600 especies) y abundan los matorrales bajos, robles, pinos o laureles que, junto con la gran masa granítica del lugar, es un destino muy demandado por geólogos.

La magia del Monte Pindo tiene que ver con leyendas prehistóricas que nos hablan de tesoros, reinas, brujas, gigantes o monstruos y con el culto al sol que rendían los celtas gallegos en su cumbre. Según la tradición popular, en el monte descansan los restos de la Reina Lupa junto a un gran tesoro que ha sido objeto de búsqueda en numerosas ocasiones. En este lugar, sagrado para los celtas, las piedras de granito con formas de siluetas tiene que ver con tesoros increíbles y encantos de mouras o conjuros de meigas. Dicen que en este Olimpo celta se celebraban ceremonias, sacrificios y ritos de fecundidad. Y lo cierto es que merece la pena sentarse al borde del camino e imaginar toda esa serie de historias de este monte sagrado.

Llegar a la cima del Monte Pindo es un espectáculo. Impresiona, no solo la forma de las piedras en forma de muela-de ahí su nombre A Moa- sino las vistas de quitar el hipo que desde allí se contemplan. Puedes ver la playa de Carnota, el cabo de Finisterre y el de Corcubión. Las formas caprichosas de la superficie, a modo de pequeñas bañeras naturales excavadas en la roca, servían para hacer pequeños rituales, según la leyenda.

Bañeras en la cima del Monte Pindo

Aunque haga aire cuando estés arriba (que será lo más probable), tómate tu tiempo y respira. Contempla esa inmensidad hasta donde puedan ver tus ojos y piensa lo minúsculos que somos y lo poco que importamos entre ese espectáculo.

Después, ya puedes empezar a bajar.

Track de la ruta en Wikiloc

Os dejo el resumen de la ruta que colgué en mi Instagram.

DEHESA DE CANDELARIO- REFUGIO DE HOYA CUEVAS

Hicimos esta ruta casi dos décadas atrás con un grupo numeroso de adultos y niños. El recuerdo que guardaba del lugar era mágico: un campo de narcisos en medio de la hierba verde entre el río y la nieve de las alturas. Aunque lo que encontramos no fue igual, es una ruta que no defrauda.

Desde el refugio de Hoya Cuevas

Iniciar el camino después de pasar por Candelario ya merece la pena. Dejamos el coche en la Dehesa después de haber recorrido unos kilómetros por un camino de tierra entre castaños, robles, pinos y algo de ganado que permanece tranquilo a nuestro paso.

Emprendemos la subida por la pista de tierra que rápidamente tiene su desviación a mano derecha. En realidad hay varias desviaciones alternativas y cada cual puede elegir la que quiera. Nosotros optamos por ir a la aventura unos 100 metros, que se hicieron eternos, hasta que retomamos el sendero marcado.

Nuestra idea era llegar hasta el nacimiento del río Cuerpo de Hombre, situado a 2.000 metros de altura, pero al final nos quedamos unos metros antes, concretamente en el Refugio de Hoya Cuevas.

Encontramos algunos tramos con nieve de los últimos días y el terrenos estaba, además, bastante encharcado por las lluvias recientes. Aunque, como dije antes, hay desviaciones indicadas con hitos, nosotros decidimos atrochar por una ladera sin senda marcada entre piornales y retamas. Una subida de tan solo 100 metros que se nos hicieron eternos y solo por ahorrarnos un kilómetro .

Abandonamos la improvisación para retomar el camino trazado. Un sendero marcado por hitos, como toda la ruta, que nos va llevando poco a poco hasta el encuentro con el río Cuerpo de Hombre. No luce el sol, incluso la niebla hace acto de presencia a medida que vamos tomando altura. Conviene parar de vez en cuando, no solo para tomar aire, sino para contemplar la Sierra de Béjar con unas vistas espectaculares. De fondo, el ruido de las aguas que bajan con fuerza nos hace pensar que estamos cada vez más cerca de nuestro objetivo. Apenas podemos levantar los ojos del suelo porque está prácticamente inundado de agua y son pocos los tramos secos.

Llegamos hasta la explanada en la que hacemos una parada de más tiempo, el sitio lo requiere. Son los meandros del río que corre espectacular y la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de un baño allí mismo en pleno verano.

Río Cuerpo de Hombre

Decidimos no subir hasta el nacimiento del río y quedarnos a comer en el Refugio de Hoya Cuevas, unos metros más arriba. Y así es, lo que ocurre es que el estado del refugio es bastante lamentable y no invita precisamente a comer dentro. La solución la encontramos justo al lado, en unas grandes planchas de granito que utilizamos a modo de mesa. Nos abrigamos bien y comemos.

Poco después iniciamos el descenso por la ruta marcada. A pesar de un par de resbalones con el hielo que me llevé de propina, el camino de vuelta es precioso porque, además de llevar el curso del río a tu lado, las vistas son todo un espectáculo.

Ya sabéis que suelo dejar el track de la ruta en WIKILOC. Te propongo que te suscribas a mi cuenta para ver esta y otras rutas, ¿te apetece?

Track de la ruta

Terminamos la ruta y optamos por hacer una parada en Candelario, como no. Tomar un café al sol fue la recompensa perfecta al esfuerzo, y no solo el café sino la conversación con los nuevos propietarios de El Portón, un clásico del pueblo que ahora es regentado por una pareja encantadora.

Pongo el broche final con el vídeo resumen que subo a mi Instagram.

¡Hasta la próxima!

PASO LOS LOBOS-MESA DEL FRANCÉS- PUERTO DE MONSAGRO-LOS PUERTITOS

Había llovido a lo grande el día antes y no teníamos mucha fe en poder realizar esta ruta, pero todo jugó a nuestro favor y la disfrutamos como se merecía.

La ruta no es larga puesto que tiene un trazado de 7,4 kilómetros, pero el terreno la dificulta y la convierte en no apta para todos los públicos. Decidimos este recorrido porque coincidía con la celebración de la quinta edición de la Carrera de los Tres Valles, y esperábamos ver a parte de los corredores a la altura de la Mesa del Francés, algo que ya hicimos tres años antes.

Iniciamos el camino en el Mirador Paso de los Lobos, en la carretera de ascenso a la Peña de Francia, donde coincidimos con gente de la organización de la carrera. Emprendimos la ruta cuesta arriba sorteando como pudimos los riachuelos formados tras la lluvia. Tierra y piedras que a veces obligaban a no perder de vista el suelo, algo complicado porque el paisaje que tienes delante de tus ojos es un espectáculo. La Sierra de Francia y la de Béjar, al fondo; el Valle de las Batuecas bajo tus pies, el embalse de Gabriel y Galán a lo lejos. No podemos pedir más.

Una vez que llegamos a una pequeña torre construida con piedras y que hace las veces de hito, seguimos de frente hasta llegar a a la Mesa del Francés. Se trata de una plataforma llana de granito y muy amplia desde la que se divisa la Sierra de Francia en todo su esplendor. Conviene hacer una parada y divisar el paisaje.

Allí coincidimos con Imanol y Alex, dos de los organizadores de la Tres Valles que esperaban a que llegaran los últimos corredores. Aprovechamos para charlar con ellos y nos contaron su malestar sobre las dificultades de celebrar un evento de este tipo. Y es que , al parecer, la falta de apoyos económicos y de otro tipo ponen en riesgo próximas ediciones. La Tres Valles (os recomiendo que entréis en su web) es una carrera internacional en la que este año han participado corredores de ocho países y, según algunos participantes, es de las mejores carreras en todos los sentidos, tanto deportivo como organizativo. Por eso, sería una lástima que dejara de celebrarse, con todo lo que supone desde el punto de vista de promoción turística de una zona como la Sierra de Francia.

Abandonamos la Mesa del Francés rumbo al Puerto de Monsagro. Toca descender entre brezos y matojos espesos y conviene hacerlo con cuidado porque el terreno es pedregoso y, además, está empapado.

Decidimos desviarnos a la izquierda en el camino que sale rumbo a Los Puertitos donde previsiblemente comeremos. Es una senda sencilla y agradable- a pesar de ser un riachuelo por las lluvias- hasta el punto de sentir, en varios tramos del recorrido, unas corrientes calientes que suavizan el aire frío del día. Desconocemos el origen de las mismas y más tarde nos arrepentiríamos de no haber parado allí a comer.

Camino hacia Los Puertitos

El tramo final parte de Los Puertitos y llega de nuevo hasta el Paso Los Lobos. Lo hacemos después de comer y, aunque no es el mejor momento, a la larga se agradece el ejercicio. Es un tramo bastante pedregoso y cuesta arriba con algunos momentos en los que cruzas por pedreras por lo que conviene no perder de vista el suelo. A nuestra derecha impresionante, el Valle del Lera.

Poco antes de llegar al aparcamiento donde dejamos el coche aparece una senda de pinos jóvenes que nos acompañarán hasta el final.

Valle del Lera

Os dejo la ruta de WIKILOC por si os decidís a hacerla, que espero que sí.

Track de la ruta en Wikiloc

Y como siempre, aquí tenéis el vídeo resumen que subí a mi Instagram:

¡Hasta la próxima!

VILLARES DE YELTES

Campo charro en estado puro. Así es esta parte de la provincia salmantina de la comarca de Vitigudino en la que las encinas acompañan el recorrido junto al río Yeltes.

Esta ruta es circular y generosa en kilómetros pero fácil y apta para toda la familia. Salimos de Villares de Yeltes después de haber aparcado junto al cementerio. Iniciamos la ruta sin mayor dificultad que seguir el camino marcado, el de Pedro Álvaro, un pueblo semi abandonado que veremos más adelante. A pesar del frío, luce el sol y se agradece. Hay momentos en los que decidimos apartarnos del trazado para acercarnos al río donde la luz del día y sus nubes nos ofrecen un espectáculo maravilloso.

De las cosas que más se agradecen cuando vas de ruta es el silencio. Escuchar tan solo los animales del camino, sobre todo los pájaros y alguna rana que salta en la orilla del río, es un placer absoluto. Esta es una ruta poco visitada y no es fácil que coincidas con más senderistas. Permitidme el egoísmo en este caso.

Llegamos a Pedro Álvaro y divisamos a lo lejos dos personas quitando malas hierbas del camino. Me acerco a ellas y les saludamos. Iniciamos una conversación de lo más agradable sobre el pueblo, sus escasos habitantes o las construcciones típicas de la zona. Son Charo y su hijo , cuyo nombre no recuerdo, propietarios de la casa rural El Charro del Yeltes , una de las dos que hay en el lugar, que se deshacen en amabilidad con nosotros y terminan enseñándonos la casa. Lo que, en principio fue una simple pregunta sobre un lugar donde comer en Villavieja de Yeltes, se convirtió en un encuentro de media hora que hizo de la parada un buen recuerdo.

Partimos hacia Villavieja de Yeltes con el objetivo de comer en los dos bares que hay en la plaza del pueblo. Son tres kilómetros por un camino de tierra denominado la cuesta del reventón que, a pesar de ese nombre, no es para tanto. Un tramo que se hace más agradable con el encuentro de una yegua recién parida que , incluso, tiene la placenta colgando.

La yegua con su potrillo

Llegamos al pueblo en busca de los bares recomendados por Charo y comeremos de pinchos. Lo hacemos justo antes de la salida de misa lo que nos evita el mogollón de la hora del vermú y podemos comer tranquilamente a pie de plaza.

La iglesia de San Pedro ad Víncula, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica rural de esta zona. La torre es del s. XV y estilo hispano-flamenco, y en ella se encuentra la puerta de acceso a la iglesia, con una bóveda de medio cañón.

Desde la Plaza Mayor salen distintas calles por las que pasear y conocer el pueblo. De salida tomamos la calle que nos lleva a la ermita de Nuestra Señora de los Caballeros, patrona de Villavieja, y que cuenta a su alrededor con varias cruces de piedra que forman parte de un víacrucis.

Desde aquí iniciamos el regreso a Villares de Yeltes, un recorrido sencillo y agradable con paradas oportunas para saludar convenientemente al ganado que nos encontramos por el camino.

Vacas posando

Os enlazo la ruta de WIKILOC por si os resulta de interés. Pincha la foto.

Track de la ruta

Cualquier momento es bueno para hacer esta ruta al margen del tiempo. ¡Aprovechad!

LAGO OESCHINENSEE

Creo que es el lugar más espectacular en el que he estado hasta ahora.

Lago Oeschinensee

El lago Oeschinensee, en los Alpes suizos, con ese color turquesa tan intenso, se nutre de los glaciares que le rodean a 3.000 metros. Este lugar, que muchos suizos visitan como una excursión de domingo al uso, es uno de los rincones más espectaculares y atractivos para el turismo que llega desde cualquier rincón del mundo.

El acceso hasta el lago es muy sencillo. Aunque hay varias maneras de llegar, nosotros optamos por coger un teleférico en la estación de Kandersteg  y luego caminar el resto del trayecto hasta el lago, total unos 30 minutos por una pista en muy buen estado.

El teleférico de la estación de Kandersteg

El camino hasta llegar al lago es sencillo y merece la pena disfrutarlo observando la frondosidad de sus bosques de pinos.

Distintas rutas para llegar al lago

Una vez que, llegado al lago, consigues cerrar la boca del impacto visual que supone, respiras…sonríes…y sientes un privilegio absoluto por estar allí contemplando esa maravilla.

Como nuestro objetivo era hacer alguna ruta alrededor del lago, emprendimos la marcha o más bien, la subida. Hay tramos más costosos que otros pero merece la pena el sacrificio y el cansancio por poder descubrir algunos de los rincones maravillosos que encuentras a tu paso. Miradores en los que hacer “la foto”, bancos situados con unas vistas de quitar el hipo, fuentes, cascadas o, incluso, algún rebaño de ovejas o vacas poniéndose las botas con esa hierba que parecía una alfombra.

La ruta continúa a lo largo de unos 12 kilómetros hasta llegar a la orilla del lago donde puedes y debes parar en un bar y tomar un refrigerio que se agradece y de qué manera.

Reponiendo fuerzas

Si vas en verano y con buenas temperaturas, lo suyo es finalizar la visita al lago con un baño en condiciones. Aunque la mayoría de la gente no lo hace o prefiere alquilar un kayak, decidí que ahora o nunca, así que quise probar los 10 grados que tendría el agua en aquel momento para no arrepentirme después.

Os dejo el enlace de la ruta en WIKILOC , que nunca está de más.

Track de la ruta por el lago

Pero dejadme que, antes de terminar, os recomiende una actividad muy divertida y sin peligro aunque, a priori, pudiera parecer lo contrario. Se trata del rodelbahn o trineo de verano que hay poco antes de coger el teleférico y que merecen la pena por las vistas del paisaje y por el rato de diversión. Las imágenes no son las mejores y he mezclado las de los dos toboganes, pero creo que merece la pena verlo.